domingo, 21 de marzo de 2021

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 12, 20-33

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos gentiles; éstos acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:

-- Señor, quisiéramos ver a Jesús.

Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó:

-- Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre. Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva el Padre le premiará. Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré? : Padre líbrame e esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre glorifica tu nombre.

Entonces vino una voz del cielo:

-- Lo he glorificado y volveré a glorificarlo

La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.

Jesús tomó la palabra y dijo:

-- Esta voz no he venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.

Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

HOMILIA

 Una noche se reunieron las mariposas. Trataba, anhelantes, de examinar la forma de conocer de cerca el fuego. Unas a otras se decía: “Conviene que alguien nos informe un poco sobre el tema”.

Una de ellas se fue a un castillo. Y desde fuera, a lo lejos vio la luz de una candela. A su vuelta vino contando sus impresiones, de acuerdo con lo que había podido comprender.

Pero la mariposa que presidía la reunión no quedó bastante satisfecha: “No sabes nada sobre el fuego”, dijo.

Fue otra mariposa a investigar. Esta penetró en el castillo y se acercó a la lámpara, pero manteniéndose lejos de la llama. También ella aportó su pequeño puñado de secretos, refiriendo entusiasta su encuentro con el fuego. Pero la mariposa sabia contestó: “Tampoco esto es un auténtico informe, querida. Tu relato no aporta más que los anteriores”.

Partió luego una tercera hacia el castillo. Ebria y borracha de entusiasmo se posó batiendo sus alas, sobre la pura llama. Extendió las patitas y la abrazó entusiasta, perdiéndose en ella alegremente. Envuelta totalmente por el fuego, como el fuego sus miembros se volvieron al rojo vivo.

Cuando la mariposa sabia la vio de lejos convertirse en una sola cosa con el fuego, llegando a ser del color mismo de la luz, dijo: “Sólo ésta ha logrado la meta. Sólo ella sabe ahora algo sobre la llama”.

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo”. Esta frase no la dijo el Señor solo por él, sino también por nosotros. Nos gloriamos de ser cristianos, de ser seguidores de la luz que vino a este mundo a salvarnos, pero sólo si nos fundimos con la luz, si nos hacemos uno con ella será cuando de verdad sepamos lo que significa ser cristiano de verdad.

El seguir a Jesucristo, supone compartir con él su destino, unirse a él, o lo que es lo mismo, darse por completo a los demás.

Hoy el Señor nos propone hacernos uno con él, compartir su cruz, para así poder tener vida y vida en abundancia y poder darla también a los demás.

FELIZ DOMINGO Y QUE DIOS OS BENDIGA.

domingo, 14 de marzo de 2021

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 3, 14- 21

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

-- Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en él no será condenado; el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

HOMILÍA

Dos hombres, ambos enfermos de gravedad, compartían el mismo cuarto del hospital.
A uno de ellos se le permitía sentarse durante una hora en la tarde, para drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba al lado de la única ventana de la habitación.
El otro tenía que permanecer acostado de espaldas todo el tiempo.
Conversaban incesantemente todo el día y siempre hablaban de sus esposas y familias, sus hogares, empleos, experiencias durante sus servicios militares y sitios visitados durante sus vacaciones.

Todas las tardes el paciente ubicado al lado de la ventana se pasaba el tiempo relatándole a su compañero de cuarto lo que veía. Con el tiempo, el compañero acostado de espaldas -que no podía asomarse a la ventana- se desvivía por esos períodos de una hora durante los que se deleitaba con los relatos de las actividades y colores del mundo exterior.
La ventana, según su compañero, daba a un parque con un bello lago. Los patos y cisnes se deslizaban por el agua mientras los niños jugaban con sus botecitos a la orilla. Los enamorados se paseaban tomados de la mano entre las flores multicolores, en un paisaje con árboles majestuosos. En la distancia se divisaba una bella vista de la ciudad.
A medida que el paciente cerca de la ventana describía todo esto con detalles exquisitos, su compañero cerraba los ojos e imaginaba un cuadro pintoresco.
Una tarde le describió un desfile que pasaba por el hospital y aunque él no pudo escuchar la banda, lo pudo ver a través del ojo de la mente mientras su compañero se lo describía.

Pasaron los días y las semanas y una mañana, la enfermera al entrar para el aseo matutino, encontró el cuerpo sin vida del paciente cuya cama estaba cerca de la ventana. Parecía haber expirado tranquilamente, durante su sueño.
Con mucha tristeza, avisó para que trasladaran el cuerpo. Al día siguiente, el otro paciente pidió que lo trasladaran cerca de la ventana. A la enfermera le agradó hacer el cambio y luego de asegurarse de que estaba cómodo, lo dejó solo.
Con mucho esfuerzo y dolor, se apoyó de un codo para poder mirar al mundo exterior por primera vez. Finalmente tendría la alegría de verlo por sí mismo.
Se esforzó para asomarse a la ventana y lo que vio fue la pared del edificio de al lado.
Confundido y entristecido, le preguntó a la enfermera qué sería lo que animó a su difunto compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas que dijo haber visto a través de la ventana.
La enfermera le respondió que el señor era ciego y no podía ver ni la pared de enfrente.
"Quizás solamente deseaba animarlo a usted", dijo.

Jesucristo vino a este mundo a traernos luz, no a solucionarnos los problemas. De nosotros depende ver la realidad desde la luz del Evangelio, o desde la oscuridad de nuestra vida.

La verdadera misión de un cristiano, no es quitarse los males y las penas, ni siquiera quitárselos al que tienes al lado, porque la mayoría de las veces no está en nuestra mano. Pero si podemos afrontar la realidad de manera distinta si nos dejamos guiar por la luz del Evangelio y hacer que poco a poco vaya cambiando la realidad, por el simple hecho de que nuestra percepción de ella sea distinta.

No dejemos que la oscuridad inunde nuestras almas. Dejemos que sea la luz de Jesucristo la que ilumine nuestra vida y seguro que esa luz la va transformando y nos va transformando haciendo que todo lo que nos rodea sea nuevo y especial.

FELIZ DOMINGO Y QUE DIOS OS BENDIGA.

domingo, 7 de marzo de 2021

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 2, 13- 25

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

-- Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: "el celo de tu casa me devora".

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

-- ¿Qué signos nos muestras para obrar así?

Jesús contestó:

-- Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

Los judíos replicaron:

-- Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de lo que había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la Palabra que había dicho Jesús. Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía, pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

HOMILÍA

Un día un padre y su hijo entraron en una iglesia. El niño se quedó mirando unos grandes ventanales que estaban en las paredes. Los rayos del sol los atravesaban y llenaban la iglesia de un color especial. El niño preguntó a su padre: -Papá, ¿qué es eso que brilla y que tiene tantos colores?. Y el padre respondió: -Son vidrieras. Ventanas que están hechas con cristales de muchos colores y que forman algún dibujo con ellos.  El niño se quedó mirando hacia arriba y continuó preguntando: -¿Y quiénes son esos señores que están dibujado en esas vidrieras?. El papá le volvió a contestar: -Son santos. -¿Santos? ¿Y eso qué es?- preguntó extrañado el niño. –Pues lo santos fueron personas tan buenas, que a través de ellas se podía ver lo bueno que era Dios. Pasaron por la vida haciendo el bien. Después de quedarse pensativo, el niño dijo a su padre: - Entonces los santos son como las vidrieras. El padre no entendió esta respuesta, pero el niño continuó hablando: -Sí, lo santos son como las vidrieras. Si a través de ellas podemos ver la luz del sol, a través de los santos podemos ver la luz de Dios. El padre quedó sorprendido por la respuesta de su hijo y le dijo: -Veo que has comprendido. Ahora ya sabes cómo puedes llegar a ser un santo como lo fueron ellos.

Hoy Jesucristo nos enseña que los verdaderos templos de Dios somos nosotros. Que es en nosotros donde Dios quiere habitar, y sobre todo que es a través nuestra donde quiere mostrarse al mundo.

Las grandes catedrales, las grandes Iglesias, no son más que simples edificios, aunque sirvan para acercar a la gente a Dios. Pero los que de verdad debemos trasmitir a ese Dios somos nosotros, a través de nuestra vida.

Que nunca nos cansemos de ser el lugar privilegiado donde Dios quiere habitar, y sobre todo que nunca nos cansemos de ser casa de Dios para que todo el que quiera pueda acercarse a Dios por medio de nuestra vida.

FELIZ DOMINGO Y QUE DIOS OS BENDIGA.

domingo, 28 de febrero de 2021

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 9, 2, 10

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les apreció Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:

-- Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:

-- Este es mi Hijo amado; escuchadlo.

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús los mandó:

-- No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

Esto se les quedó grabado y discutían que querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.

HOMILÍA

UNA CARTA DE DIOS PARA TI

“Cuando te levantabas esta mañana, te observaba y esperaba que me hablaras, aunque sólo fueran unas cuantas palabras preguntando mi opinión o agradeciéndome por algo bueno que te haya sucedido ayer. Pero noté que estabas muy ocupado buscando la ropa adecuada para ponerte e ir al trabajo. Seguí esperando de nuevo.

Mientras corrías por la casa arreglándote, supe que habría unos cuantos minutos para que te detuvieras y me dijeras: “¡Hola!”, pero estabas demasiado ocupado. Por eso encendí el cielo, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros, por si me oías. Pero ni siquiera te diste cuenta de esto.

Te observé mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día. Con todas tus actividades supongo que estabas demasiado ocupado para decirme algo. De regreso vi tu cansancio y quise rociarte un poco para que el agua se llevara tu estrés; pensé agradarte para que así pensaras en mí, pero enfurecido ofendiste mi nombre. Deseaba tanto que me hablaras.

Después, al llegar a tu casa, encendiste el televisor, esperé pacientemente mientras lo veías y cenabas, pero nuevamente olvidaste hablar conmigo. Te noté cansado y entendí tu silencio, así que apagué el resplandor del cielo, pero no te dejé a oscuras, dejé prendida una estrella. En verdad fue hermoso, pero no estuviste interesado en verla.

A la hora de dormir, creo que ya estabas agotado. Después de decirle buenas noches a tu familia, caíste en la cama y casi de inmediato te dormiste. Acompañé con música tu sueño y mandé a mis ángeles nocturnos que te protegieran. No te diste cuenta, pero yo, despierto, pasé toda la noche junto a ti, velando con amor tu sueño.

Ya ves que tengo más paciencia de la que te imaginas. También quisiera enseñarte cómo tener paciencia y amor por los demás.

YO TE AMO TANTO que espero todos los días por una oración y el paisaje que pinto cada día es para ti. Pero bueno, te estás levantando de nuevo y otra vez, un día más, esperaré, sin nada más que mi amor por ti. ¡Que tengas un buen día, hijo mío!!”.

Tu Padre y Amigo: DIOS.

Descubrir en medio de este mundo a ese Dios que nos ama, que entregó a su Hijo por nosotros, que está siempre esperando, es el verdadero sentido de la transfiguración. Dios cada día nos muestra su gloria en las miles de cosas y personas que nos rodean, solamente hace falta unos ojos dispuestos para verlo y descubrirlo.

Nuestra vida esté llena de la presencia de Dios, pero andamos tan ocupados en nuestros problemas y en nuestros asuntos, que pasamos la mayoría del tiempo con los ojos cerrados para Dios.

Que cada día sintamos la experiencia del monte Tabor, como los discípulos, para reconocer a ese Dios que se ha hecho hombre solo por amor a nosotros, y que quiere entregarnos un mundo lleno de Él.

FELIZ DOMINGO Y QUE DIOS OS BENDIGA.

domingo, 21 de febrero de 2021

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 12- 15

En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás, vivía entre alimañas y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

-- Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creer en el Evangelio.

HOMILÍA

Cierto día un muchacho se acercó a un maestro y le pidió que le enseñara quien era Dios. El maestro le dijo que no se lo podía enseñar. Pero el joven insistió tanto que el maestro le dijo que lo siguiera.

Llegaron a la orilla de un arroyo y el maestro le pidió que se acercase al arroyo y que mirara el fondo del rio. Cuando el joven estaba agachado el maestro lo cogió de la cabeza y la metió en el agua. En cuanto el joven tuvo la cabeza metida en el agua comenzó a patalear y a mover los brazos.

Al sacarlo el maestro le preguntó: ¿en quién has pensado mientras tenias la cabeza metida en el agua, en tu familia, en tus amigos?

No, repuso el joven, solo en que quería respirar, tenía hambre de aire.

Pues cuando tengas la misma hambre de Dios, entonces podré enseñarte quien es Él, repuso el maestro.

Solamente cuando se desea por completo a Dios, él puede entrar en nuestra vida, y por eso, la Iglesia nos presenta 40 días para ir abriéndonos el hambre de Él, de su gran misterio, de su muerte y resurrección.

La cuaresma no es un tiempo para preparar las cosas de Semana Santa, sino para preparar nuestra vida ante ese gran misterio que celebramos. Todas las prácticas cuaresmales, como el ayuno, la abstinencia, la confesión, son simples formas de ir abriéndonos el apetito de Dios, buscando esa hambre de Dios que nos haga desearlo por encima de todo.

Por eso vamos a buscar aquello que nos pueda servir para tener hambre de Dios. Abstengámonos de todo aquello que nos sacia parcialmente, y busquemos completar nuestra vida sólo con aquel que nos puede llenar de verdad.

Aprovechemos esta Cuaresma, para que cuando llegue la Semana Santa, podamos vivirla en plenitud, porque tengamos hambre de Dios, hambre de vida.

FELIZ DOMINGO Y QUE DIOS OS BENDIGA.

domingo, 14 de febrero de 2021

SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 40-45

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

-- Si quieres, puedes limpiarme.

Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo:

-- Quiero: queda limpio

La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él le despidió encargándole severamente:

-- No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.

Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aún así acudían a él de todas partes.

HOMILÍA

Cierto día un muchacho llegó a un castillo impresionante, del que había oído hablar maravillas, ya que en él se albergaba una gran colección de obras de arte.

Cuando llegó a la puerta lo estaba esperando un anciano, que era el guarda del castillo. Se acercó y le preguntó: ¿Cuánto cuesta entra?.

La entrada es gratuita, dijo el anciano, sólo con una condición, tendrás que llevar esta cuchara llena de aceite durante todo el recorrido, y podrás derramar ni una sola gota. Si derramas algo del aceite, tendrás que pagar 100€.

El muchacho aceptó, y comenzó la visita, con su cuchara en la mano. Después de dos horas recorriendo el castillo, volvió a donde estaba el anciano. Traía la cuchara llena de aceite.

¿Has visto el maravilloso techo que hay en el salón principal?, le dijo el anciano.

No me he fijado. De hecho, no he visto ninguna de las obras de arte que dicen que hay en este castillo. Estaba más preocupado de no derramar el aceite, dijo en tono enfadado el joven.

El anciano lo miró con cariño y le dijo: anda vuelve a hacer el recorrido sin la cuchara, y fíjate en todas las maravillas que tiene el castillo.

El muchacho agradecido comenzó de nuevo la visita, y al terminarla volvió entusiasmado con la belleza que albergaba aquel lugar.

Que maravilla, dijo el joven al anciano con una gran sonrisa en su cara. ¿Qué sentido tiene que haya realizado la primera visita con la cuchara llena de aceite? Así me habría perdido ver esta maravilla.

El anciano contestó: Una gran obra de arte, no sólo sirve para contemplarla, debe servir para la vida, porque así lo quiso el artista. Que todo el que la mire, termine transformado. Tu primera visita, se centró sólo en no derramar el aceite, y olvidaste lo que te rodeaba. Te centraste en ti mismo, y no eras capaz de ver más allá de ti. En la segunda visita, te abriste al mundo que te rodeaba, te olvidaste de lo que llevabas en ti y pudiste contemplar lo que había a tu alrededor, y tu corazón se sintió transformado.

En la vida ocurre lo mismo. Cuando dejamos de mirar hacia nosotros, cuando abrimos los ojos al mundo que nos rodea, es cuando descubrimos la belleza que Dios ha creado para nosotros Una belleza que se plasma en el hombre que vemos cada día, en la persona que se cruza en nuestra vida, y que sólo acercándonos a ella, podremos descubrirla, podremos amarla, podremos acogerla.

Jesucristo sabía que era importante mostrarle a la gente de su tiempo, y a nosotros, que sólo saliendo de nosotros mismos y acercándolos a los demás podríamos llegar a ver más allá de las apariencias. El descubre al hombre detrás de la lepra, nosotros debemos descubrir a la persona detrás de tantas máscaras que nos lo ocultan a los ojos, y la única forma es acercándonos y tocándolos. Saliendo de nuestras preocupaciones y mirando con ojos nuevos.

Hoy la Iglesia celebra Manos Unidas, para recordarnos que miremos más allá de nosotros mismos, a aquellos que están pasando necesidad, a aquellos que nos necesitan, que nos abramos al amor y contagiemos al mundo nuestra solidaridad.

FELIZ DOMINGO Y QUE DIOS OS BENDIGA.

domingo, 7 de febrero de 2021

QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la Sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios; y como los demonios lo conocían no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, se marcho al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:

--Todo el mundo te busca.

Él les respondió:

-- Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido.

Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.

HOMILÍA

Cuentan que un sacerdote se aproximó a un herido en medio de una dura batalla de una lejana guerra, y le preguntó: ¿quieres que te lea la Biblia?  - Primero dame agua, que tengo sed- le respondió el herido. Y el sacerdote le entregó el último trago de su cantimplora, aunque sabía que no había más agua en muchos kilómetros a la redonda. – Y ahora, ¿quieres que te lea la Biblia?- volvió a insistir el sacerdote. – Primero dame de comer- suplicó el herido. Y el sacerdote le dio el último mendrugo de pan que guardaba en su mochila. – Tengo frío- fue el siguiente lamento del herido, y el sacerdote se despojó de su abrigo, a pesar del frío que calaba hasta los huesos, y cubrió al lesionado. – Ahora sí, le dijo el herido al sacerdote, ahora puedes hablarme de ese Dios que te hizo darme tu última agua, tu último mendrugo y tu único abrigo. Ahora quiero conocer a tu Dios

Esta es la forma de evangelizar de Jesús, primero se acerca al hombre, lo ama, lo acoge, y después le muestra su mensaje. Primero cura a los enfermos, les muestra que para él lo más importante son ellos, y después los evangeliza.

Nosotros queremos empezar la casa por el tejado. ¿Cómo vamos nosotros a dar a conocer a un Dios que es Amor, si nosotros no amamos primero?. ¿Cómo vamos a dar a conocer a un Dios que es Perdón, si nosotros no perdonamos primero?. Nuestra tarea de evangelizar, al igual que la de Jesús, comienza por hacer que la persona descubra su dignidad, descubra que se merece que la amen, que la acojan, y después podremos hablarle de ese Dios que ha transformado nuestra vida, y que ha hecho de nosotros sus mensajeros, llevando su mensaje de amor.

Que el Señor nos ayude a ser buenos evangelizadores, porque así nos acercaremos a las personas para amarlos, como Dios nos ama a nosotros, y a través de ese amor, le daremos a conocer nuestra fe.

FELIZ DOMINGO Y QUE DIOS OS BENDIGA.